Duelos en una galaxia muy, muy lejana y hace mucho, mucho tiempo…
Por HistoriasCuriosas
  
Martes, 19/07/2016
En Episodio I. La amenaza fantasma, novela de Terry Brooks basada en el guión cinematográfico de George Lucas, está siempre presente el gran duelo entre el bien y el mal, que también encontramos en los demás capítulos de la saga La guerra de las galaxias.

Esta vez los duelistas son el maestro Jedi Qui-Gon Jinn y el aprendiz de Sith Darth Maul, discípulo del malvado Darth Sidious y portador de una mortífera espada de doble hoja.

Veamos antes la historia de las órdenes a las que pertenecen los duelistas:

“Los Caballeros Jedi mantenían la paz: ésa era la naturaleza de su orden y el dictado de su credo. Llevaban millares de años sirviendo a la República y siendo una fuente constante de estabilidad y orden en un universo cambiante. Fundados como un grupo de estudios teológicos y filosóficos en una fecha tan remota que sus orígenes habían acabado volviéndose míticos, los Jedi tardaron mucho tiempo en comenzar a ser conscientes de la presencia de la Fuerza. Tras dedicar largos años a su estudio, la contemplación de su significado y el dominio de su poder, la orden evolucionó lentamente, abandonando su creencia en una vida de meditación aislada y la práctica de esa forma de vida en favor de un compromiso con la responsabilidad social más abierto al exterior. Comprender la Fuerza en la medida suficiente para utilizar su poder requería algo más que el estudio en soledad. Requería servir a la comunidad y la aplicación de un sistema de leyes que garantizara una justicia igual para todos. Aquella batalla aún no había sido ganada, pero nadie podría acusar a los Caballeros Jedi de no haber intentado vencer por todos los medios a su alcance.

“En tiempos de Qui-Gon Jinn, diez mil Caballeros Jedi al servicio de la República seguían librando esa batalla cada día de sus vidas en cien mil mundos distintos esparcidos a través de una galaxia tan vasta que apenas podía abarcarse.

“Darth Sidious estaba pensando en los Sith y en la historia de su orden.

“Los Sith habían aparecido hacía casi dos mil años. Integraban un culto entregado al lado oscuro de la Fuerza, firmemente convencido de que todo poder negado era un poder desperdiciado. Los Sith fueron fundados por un Caballero Jedi que dio la espalda al camino del bien, un disidente singular en una orden de armoniosos seguidores, un rebelde que había comprendido desde el principio que el verdadero poder de la Fuerza no residía en la luz, sino en la oscuridad. Cuando el Consejo se negó a aprobar sus creencias, rompió con la orden y se fue muy lejos, llevándose consigo su conocimiento y sus habilidades después de haberse jurado en secreto que acabaría con quienes lo habían rechazado.

“Al principio estuvo solo, pero otros miembros de la orden Jedi que compartían sus creencias y le habían seguido en su estudio del lado oscuro no tardaron en agruparse en torno a él. Otros fueron reclutados, y la orden de los Sith no tardó en contar con más de cincuenta miembros. Despreciando los conceptos de la cooperación y el consenso, y guiándose por la creencia de que la adquisición del poder en cualquiera de sus formas otorga fortaleza y confiere el control, los Sith comenzaron a desarrollar su culto en una actitud de clara oposición a los Jedi. Su orden no había sido creada para servir, sino para dominar.

“Su guerra con los Jedi fue salvaje y encarnizada, pero estuvo condenada al fracaso desde el primer instante. Aunque el Jedi rebelde que había fundado la orden de los Sith era su líder nominal, su ambición excluía cualquier posibilidad de compartir el poder. Sus discípulos comenzaron a conspirar contra él y contra ellos mismos, con el resultado de que la guerra que desencadenaron fue librada tanto contra los Jedi como contra otros Sith.

“Finalmente, los Sith se destruyeron a sí mismos. Primero destruyeron a su líder, y después se destruyeron los unos a los otros. Los pocos que sobrevivieron al baño de sangre inicial fueron eliminados inmediatamente por los Jedi que protegían la galaxia. En cuestión de semanas, todos habían muerto.

“Todos salvo uno.

“Darth Maul se removió con impaciencia. El joven Sith aún no había aprendido a tener la paciencia de su señor, pero eso llegaría con el tiempo y el adiestramiento. Al final fue la paciencia lo que salvó a la orden de los Sith, y la paciencia era lo que les proporcionaría la victoria sobre los Jedi.

“El Sith que sobrevivió cuando todos sus compañeros murieron había comprendido eso. Adoptó la paciencia como virtud allí donde los demás habían renunciado a ella. Adoptó la astucia, el sigilo y el subterfugio, esas antiguas virtudes Jedi que los demás habían desdeñado, como cimientos de su camino. Se hizo a un lado mientras los Sith se despedazaban entre sí como una banda de kriks y eran destruidos. Cuando la carnicería concluyó, se escondió para aguardar su momento y su oportunidad.

“Y cuando todos creyeron que los Sith habían sido destruidos, salió de su escondite. Al principio actuó en solitario, pero se estaba haciendo viejo y era el último de su especie. Pasado un tiempo, comenzó a buscar un discípulo. Encontró uno y lo adoptó para que fuera un maestro primero y encontrara a su propio discípulo después, continuando así su obra. Pero nunca habría más de dos Sith. Los errores de la antigua orden no se repetirían, y no habría más contiendas entre Sith que luchaban por el poder dentro del culto. Su enemigo común no eran otros Sith sino los Jedi, y debían reservar sus energías para su guerra con los Jedi.

“El Sith que reinventó la orden se hacía llamar Darth Bane.

“Habían transcurrido mil años desde que se creyó que los Sith habían sido destruidos, y el momento que el sobreviviente aguardaba por fin había llegado”.

El encarnizado duelo, a muerte y a espada de luz, entre Qui-Gon Jinn y Darth Maul comienza en el desierto del planeta Tatooine y termina con la muerte del primero en los abismos del hangar principal de la flota estelar del planeta Naboo, en la ciudad de Theed. Allí, el maestro Jedi Qui-Gon será vengado por su fiel discípulo Obi-Wan Kenobi, quien acaba con la vida del malvado Sith en otro combate a espada láser.



Podemos agregar que “Qui-Gon Jinn era uno de los mejores espadachines de la orden Jedi. El Maestro Jedi que se había encargado de su adiestramiento lo consideraba uno de los mejores discípulos que había tenido durante sus más de cuatrocientos años en la orden. Qui-Gon se había pasado la vida luchando en distintos conflictos por toda la galaxia y se había enfrentado a situaciones desesperadas de las que muchos Jedi nunca habrían logrado salir. Había sobrevivido a batallas que pusieron a prueba de todas las maneras concebibles sus habilidades y su determinación.

“Pero aquel día acababa de encontrarse con un rival digno de él. El Señor del Sith al que se estaba enfrentando junto con Obi-Wan sabía manejar las armas tan bien o incluso mejor que Qui-Gon, y además era más fuerte y joven que él. Qui-Gon pronto cumpliría sesenta años; su juventud ya había quedado muy atrás, y no era tan fuerte como antes. Su ventaja, en la medida en que tuviera una, sólo podía venir de su larga experiencia y su comprensión intuitiva de cómo un adversario podía emplear su espada de luz contra él.

“Obi-Wan aportaba juventud y resistencia física al combate, pero sólo había peleado en unas cuantas competiciones y aún no había tenido ocasión de participar en una auténtica batalla. Entre los dos podían mantener a raya al Señor del Sith, pero sus esfuerzos para atacarlo, para tomar la ofensiva contra aquel peligroso adversario, eran lamentablemente ineficaces”.

Al eliminar al siniestro Lord Darth Maul en un combate singular, Obi-Wan se convierte en maestro Jedi y cumple la promesa que le hiciera al agonizante duelista Qui-Gon: entrenar al niño Anakin Skywalker hasta transformarlo en caballero Jedi.

De ahora en más, la espada de luz de Qui-Gon será empuñada por Obi-Wan, quien la defenderá con honor en otros duelos memorables.

Fuente: TERRY BROOKS, Episodio I. La amenaza fantasma, Buenos Aires, Plaza & Janés Editores, 1999, pp. 38-39, 162-163, 231-236 y 315-367. El abogado Terry Brooks es autor del bestseller La espada de Shannara.


Todo eso realmente ocurrió allá lejos y hace tiempo…

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